Noticias de San Juan del Monte

Buscador

Servicio cortesia de miarroba.com

Valid XHTML 1.0!

Valid CSS!

CSS - Tableless

martes, 29 de mayo de 2007
Mirandeses y foráneos disfrutaron hasta altas horas de la madrugada de los ritmos de la plaza de España y la calle La Estación

Las noches de San Juan del Monte siempre se convierten en todo un acontecimiento para mirandeses y foráneos, tengan o no programados espectáculos con los que distraerse. Y esto ha sido siempre así porque lo más importante durante estos días es disfrutar del ambiente sanjuanero.

La noche del sábado no fue una excepción. Bajo la constante amenaza de lluvia cada uno se encargó de procurarse su propia distracción. El primer acontecimiento obligatorio fue el XII Concurso de Jotas, con un Centro Cultural que se quedó pequeño.

Pero si a algo no quisieron fallar los mirandeses fue a los fuegos artificiales. Desde todos los puntos de la ciudad los sanjuaneros se apresuraron a conseguir un hueco en las riberas del Ebro o en el puente Carlos III. Algunos ya habían reservado su sitio con mucha antelación, sentados tranquilamente en bancos o incluso en el propio suelo.

A las 22.35 horas sonaba el primero de los cochetes. El espectáculo estaba a punto de empezar. Miles de personas se agolpaban desde todos los rincones posibles y era inviable poder hacerse un hueco entre la multitud. Así que muchos optaron por hacer sitio donde no lo había.

Por ejemplo, numerosos coches quedaron estacionados con el 'warning' puesto en mitad de la carretera durante el espectáculo piromusical, especialmente en las calles Ronda del Ferrocarril y junto al instituto Fray Pedro de Urbina. Otros, que tenían vistas privilegiadas desde sus casas, no dudaron en sacar la silla a la terraza o en asomarse al balcón para disfrutar de un acontecimiento que gusta a todos.

A lo largo de quince minutos, los presentes no dejaban de mirar atónitos un cielo que en todo momento estuvo recubierto de múltiples colores al ritmo de canciones muy populares de la ciudad. La 'Verbena' de San Juan del Monte fue coreado por muchos, si bien el colofón al espectáculo de fuegos y música lo puso el himno de la ciudad. Pero faltó dibujar en la noche el distintivo oficial del centenario; el elemento visual que se había planteado como más novedoso en esta sesión de fuegos.

Música para no parar

Después de unos minutos en los que los sanjuaneros aprovecharon para ir a cenar con las cuadrillas, las opciones de ocio se multiplicaron para llegar a toda la clase de público. Eso sí, al que no le gustara bailar o disfrutar de la música no tuvo nada que hacer.

A las 0.15 horas empezaban tres acontecimientos en puntos diferentes de la ciudad. Los de edad más avanzada decidieron decantarse por el establecido en la calle La Estación. Allí, dejaron que sus pies se deshicieran al ritmo de los acordes de la orquesta Pacífico, en una verbena que gustó a todos.

Otro punto clave fue la plaza de España. Era alrededor de la una de la madrugada cuando una multitud de mirandeses que se agolpaban en los bares y calles del Casco Viejo pasaron junto a la Casa Consistorial para seguir la gran macrofiesta que la Cofradía les había preparado con pantalla gigante incluida. Su música se pudo escuchar hasta altas horas de la madrugada desde cualquier rincón de la ciudad.

Y aquellos que buscaban algo diferente no dudaron en acudir a la Sala Orosco para escuchar house, electro-minimal, comercial dance y disfrutar de sus dj's y go-gós. Otros, optaron por la discoteca Maquiavel y sus ambientes latino, pop, rock e indie.

Pero muchos mirandeses disfrutaron de la fiesta a su ritmo y se pudo comprobar cómo en diferentes calles de Miranda triunfaba el botellón. Eso sí, al final de la noche, parada obligatoria para comer unos churros antes de meterse a la cama.

Comentarios