La paella es un mundo. Y no sólo para los valencianos. Aquí también se defiende con pasión. El concurso anual de la Cofradía obtuvo ayer el respaldo de cinco grupos, cuatro cuadrillas y una pareja que se identificó como «independiente». Se habían preparado siete barbacoas y debieron apartarse tres por falta de participantes. Pero para lo que ha venido sucediendo en los últimos años, la implicación de ayer es para destacar.
Ya con la cuchara en la paellera, a vueltas con los ingredientes, y el fuego a tope, los voluntariosos cocineros fueron dando las claves de su producto. Marta Díaz, de los Estrafalarios, participaba por primera vez. «¿Truco?, ninguno. Yo la estoy haciendo como en casa». Añadió pimientillos, eso sí, como complemento a los ingredientes comunes que el hipermercado Leclerc, patrocinador del concurso, había entregado a todos. Se trataba de un kilo de arroz de calibre largo, de marca blanca; anillas de calamar, almejas, cigalas, gambas y congrio. La idea era trabajar con esa base de ingredientes y aportar después un toque personal para seducir al jurado.
Jesús María Ulibarrena, y Miguel García, de Los Chachis, defendieron que «lo importante es controlar el fuego, la cantidad de agua, el punto de sal y esos cinco minutos...». Cebolla, pimiento y alguna que otra hortaliza, junto a un vasito de clarete, dieron la 'chispa' final a esa paella.
Los 'homologados'
Desde el sector 'independiente' se apostó por seguir a rajatabla las normas no escritas del concurso. Vamos, que -a excepción del azafrán, el pimiento, el perejil, el ajo la cebolla y poco más- no se salieron de los ingredientes homologados. Y claro, lo defendieron hasta el final. Para Domingo Ruiz y Espe Iturbe algunos competían en mejores condiciones. «Llevamos años participando y si no hay mejillones, pues no deben añadirse».
Ellos se acabaron llevando el tercer precio (un vale de compra por valor de 100 euros). Un jurado integrado por ocho personas, entre las que se encontraban una periodista de EL CORREO y otro de la Cadena Ser, realizaron la oportuna valoración de los platos. El segundo premio recayó en Los Estrafalarios (vale por 150 euros) y el primero, en Los Silenciosos (200). Menos fortuna tuvieron las representantes de La Pajilla y Los Barbis.
Ya con la cuchara en la paellera, a vueltas con los ingredientes, y el fuego a tope, los voluntariosos cocineros fueron dando las claves de su producto. Marta Díaz, de los Estrafalarios, participaba por primera vez. «¿Truco?, ninguno. Yo la estoy haciendo como en casa». Añadió pimientillos, eso sí, como complemento a los ingredientes comunes que el hipermercado Leclerc, patrocinador del concurso, había entregado a todos. Se trataba de un kilo de arroz de calibre largo, de marca blanca; anillas de calamar, almejas, cigalas, gambas y congrio. La idea era trabajar con esa base de ingredientes y aportar después un toque personal para seducir al jurado.
Jesús María Ulibarrena, y Miguel García, de Los Chachis, defendieron que «lo importante es controlar el fuego, la cantidad de agua, el punto de sal y esos cinco minutos...». Cebolla, pimiento y alguna que otra hortaliza, junto a un vasito de clarete, dieron la 'chispa' final a esa paella.
Los 'homologados'
Desde el sector 'independiente' se apostó por seguir a rajatabla las normas no escritas del concurso. Vamos, que -a excepción del azafrán, el pimiento, el perejil, el ajo la cebolla y poco más- no se salieron de los ingredientes homologados. Y claro, lo defendieron hasta el final. Para Domingo Ruiz y Espe Iturbe algunos competían en mejores condiciones. «Llevamos años participando y si no hay mejillones, pues no deben añadirse».
Ellos se acabaron llevando el tercer precio (un vale de compra por valor de 100 euros). Un jurado integrado por ocho personas, entre las que se encontraban una periodista de EL CORREO y otro de la Cadena Ser, realizaron la oportuna valoración de los platos. El segundo premio recayó en Los Estrafalarios (vale por 150 euros) y el primero, en Los Silenciosos (200). Menos fortuna tuvieron las representantes de La Pajilla y Los Barbis.
