Cientos de mirandeses cumplen con la tradición en el Día del Ermitaño
La Cofradía repartió 2.000 bollos preñados y 1.350 pañuelos entre los asistentes al acto Los hinchables fueron la mejor opción de los niños
LLENO. La figura de Juan El Ermitaño estuvo acompañada ayer por dos mil mirandeses, que celebraron sus 25 años de historia. / E. C.
La estatua de grandes dimensiones que luce desde hace 25 años en San Juan del Monte gracias a la gran labor de Los del Santo estuvo ayer acompañada por cientos de mirandeses que acudieron a celebrar el Día del Ermitaño.
A pesar de que la mañana estuvo completamente nublada, los sanjuaneros no quisieron perderse esta cita que ya se ha convertido en toda una tradición. Por eso no resultó extraño comprobar cómo numerosos mirandeses recorrieron a pie el trazado y la parte más alta estaba invadida por vehículos.
«Creo que este año se ha masificado mucho y eso es sinónimo de que a la gente le gusta esta celebración», comentaba el presidente de la Cofradía, José Ramón Urbina.
Tras el reparto de 1.350 pañuelos azules entre los asistentes, dio comienzo la misa alrededor de las 11.00 horas, en la que estuvieron presentes ediles del PSOE con el alcalde Fernando Campo a la cabeza; representantes del PP, los sanjuaneros de las fiestas, el coordinador de la Junta en Miranda; Berta Tricio, subdelegada del Gobierno en Burgos -que visitó antes las instalaciones de la Cofradía- y el presidente de la Cámara de Comercio, Fernando Escobillas, entre otras autoridades. En esta celebración religiosa hubo un obligado recuerdo al reciente acto vandálico sobre la estatua, a la que se arrancó una mano a principios del verano. «Esperemos que no vuelva a suceder», señalaba el padre que ofició la Eucaristía.
Además, quiso subrayar en presencia de todos la relevancia de esta celebración. «Es importante mantenerla porque es una figura tradicional que hace que todos los mirandeses se reúnan». Tras la misa se desató la locura. Los presentes comenzaron a hacer cola para coger un bollo preñado que, algunos, trataban de coger a pares y meterlos en bolsas de plástico. Menos mal que se habían hecho 2.000 y llegó prácticamente para todos. Eso sí, para refrescar la garganta el patrocinador de este evento desde que se puso en marcha hace 25 años, Talleres Zorrila, dispuso 180 botellas de vino rosado y tinto. No quedó ni gota.
Con ritmo
Una vez se agotaron las existencias, todos los sanjuaneros fueron a La Laguna para disfrutar de la actuación de la Banda Municipal de Música, dirigida por Mari Mar Magán. No fue la única nota musical que se escuchó, también las charangas pusieron las suyas.
Pero la mayor preocupación de los pequeños ayer no fueron ni los famosos bollos ni los acordes de los músicos, sino los hinchables. Dos pequeños castillos hicieron sus sueños realidad y a más de uno le costó, y mucho, bajarse de ellos.
Esta circunstancia hizo al presidente de la Cofradía recordar la urgencia de acometer las obras en La Laguna. «El próximo año debe servir para hacerla protagonista y permitir su completa peatonalización, reformar el quiosco y poner las barandillas al puente», comentó Urbina.
En todo caso, sí que quiso agradecer el esfuerzo realizado por la Junta de Castilla y León así como por las cuadrillas para conseguir que todos los proyectos en torno a San Juan del Monte sean una realidad. «Las cuadrillas están poniendo todo por su parte para hacer que esté terminado a finales de año», apostilló.
La Cofradía repartió 2.000 bollos preñados y 1.350 pañuelos entre los asistentes al acto Los hinchables fueron la mejor opción de los niños
LLENO. La figura de Juan El Ermitaño estuvo acompañada ayer por dos mil mirandeses, que celebraron sus 25 años de historia. / E. C.
La estatua de grandes dimensiones que luce desde hace 25 años en San Juan del Monte gracias a la gran labor de Los del Santo estuvo ayer acompañada por cientos de mirandeses que acudieron a celebrar el Día del Ermitaño.
A pesar de que la mañana estuvo completamente nublada, los sanjuaneros no quisieron perderse esta cita que ya se ha convertido en toda una tradición. Por eso no resultó extraño comprobar cómo numerosos mirandeses recorrieron a pie el trazado y la parte más alta estaba invadida por vehículos.
«Creo que este año se ha masificado mucho y eso es sinónimo de que a la gente le gusta esta celebración», comentaba el presidente de la Cofradía, José Ramón Urbina.
Tras el reparto de 1.350 pañuelos azules entre los asistentes, dio comienzo la misa alrededor de las 11.00 horas, en la que estuvieron presentes ediles del PSOE con el alcalde Fernando Campo a la cabeza; representantes del PP, los sanjuaneros de las fiestas, el coordinador de la Junta en Miranda; Berta Tricio, subdelegada del Gobierno en Burgos -que visitó antes las instalaciones de la Cofradía- y el presidente de la Cámara de Comercio, Fernando Escobillas, entre otras autoridades. En esta celebración religiosa hubo un obligado recuerdo al reciente acto vandálico sobre la estatua, a la que se arrancó una mano a principios del verano. «Esperemos que no vuelva a suceder», señalaba el padre que ofició la Eucaristía.
Además, quiso subrayar en presencia de todos la relevancia de esta celebración. «Es importante mantenerla porque es una figura tradicional que hace que todos los mirandeses se reúnan». Tras la misa se desató la locura. Los presentes comenzaron a hacer cola para coger un bollo preñado que, algunos, trataban de coger a pares y meterlos en bolsas de plástico. Menos mal que se habían hecho 2.000 y llegó prácticamente para todos. Eso sí, para refrescar la garganta el patrocinador de este evento desde que se puso en marcha hace 25 años, Talleres Zorrila, dispuso 180 botellas de vino rosado y tinto. No quedó ni gota.
Con ritmo
Una vez se agotaron las existencias, todos los sanjuaneros fueron a La Laguna para disfrutar de la actuación de la Banda Municipal de Música, dirigida por Mari Mar Magán. No fue la única nota musical que se escuchó, también las charangas pusieron las suyas.
Pero la mayor preocupación de los pequeños ayer no fueron ni los famosos bollos ni los acordes de los músicos, sino los hinchables. Dos pequeños castillos hicieron sus sueños realidad y a más de uno le costó, y mucho, bajarse de ellos.
Esta circunstancia hizo al presidente de la Cofradía recordar la urgencia de acometer las obras en La Laguna. «El próximo año debe servir para hacerla protagonista y permitir su completa peatonalización, reformar el quiosco y poner las barandillas al puente», comentó Urbina.
En todo caso, sí que quiso agradecer el esfuerzo realizado por la Junta de Castilla y León así como por las cuadrillas para conseguir que todos los proyectos en torno a San Juan del Monte sean una realidad. «Las cuadrillas están poniendo todo por su parte para hacer que esté terminado a finales de año», apostilló.
