
MUCHA MARCHA. En la caseta de Ron para todos nunca falta ni el baile ni las sonrisas. /Avelino Gómez
Acuden al bombazo, llenan de alegría todos los rincones, disfrutan al máximo de las actividades que programa la Cofradía, colaboran en todo cuanto se les pide, tienen su propio espacio en San Juan del Monte y comparten su bebida, comida y costumbres con todos aquellos que se acercan a verles. Ron para todo el mundo es una cuadrilla formada por cerca de 70 personas cuyo principal objetivo es integrarse un poquito más en la ciudad a través de las fiestas.
Aunque la mayoría de los miembros de esta singular peña son colombianos, lo cierto es que también se pueden encontrar ecuatorianos, bolivianos e incluso españoles con muchas ganas de pasarlo bien. De hecho, eso es lo más importante.
«Ante todo no queremos que nadie se quede en casa estos días porque no sepa qué hacer o por el mero hecho de no ser de Miranda. Eso sería una pena porque estas fiestas son realmente bonitas y hay que disfrutarlas al máximo, formar parte del bullicio», explica Sandra Perdomo.
A pesar del esfuerzo que les ha supuesto hacer todos los preparativos, en estas fiestas no pueden estar presentes en el desfile de cuadrillas al no estar registrados oficialmente. Y eso que lo han intentado ya dos años consecutivos.
«Nos encantaría tener nuestra propia charanga y desfilar, pero hoy en día parece imposible. La Cofradía no deja abrir nuevas cuadrillas y la única solución es integrarnos en otra, pero entonces perderíamos el espíritu con el que ha nacido nuestra peña», lamenta Eloísa Pedraza.
Sin embargo, admiten que lo seguirán intentando y que ya han diseñado su vestimenta para cuando llegue ese día: la blusa será azul y amarilla y el pantalón rojo. «Al menos nos gustaría que nos dejaran participar en el desfile, aunque sea fuera de concurso. Queremos mostrar lo alegres que somos», comenta Pedraza.
En todo caso, este inconveniente no ha mermado su ilusión. Todo lo contrario. Los integrantes de esta cuadrilla han disfrutado al máximo de las actividades sanjuaneras y del propio monte. De hecho, el domingo estuvieron hasta la madrugada cantando y bailando, igual que ayer.
Además, su carácter abierto y hospitalario quedó muy claro cuando, haciendo honor al nombre de la peña, ofrecieron ron colombiano a todos los sanjuaneros que se pasaron por su caseta improvisada, cedida por la propia Cofradía. Incluso, algunos ilustres pararon, como el alcalde de la ciudad, Fernando Campo, y el presidente de la FAE, Ginés Clemente. Eso sí, prefirieron tomar sólo un refresco de Coca-Cola.
Otros se atrevieron a probar el plato que prepararon durante toda la mañana algunas colombianas y que, desde luego, en poco o nada se parece a las tradicionales patatas con chorizo.
«Es sancocho de gallina. Se hace con gallina, plátano macho y yuca. Se prepara parecido a un cocido y se sirve con una porción de arroz. Está delicioso», explicaban ante la mirada incrédula de los que nunca antes habían visto cómo se elabora este plato.
Que no pare
Pero si algo llama la atención de esta caseta es la música. Aquí nadie va a escuchar a 'Paquito Chocolatero' sino la música latina que pinchó hasta la madrugada Esteban Gerena. «Ponemos lo que nos gusta, música bailable de nuestra tierra», explicaba.
Aunque hubo muchas ausencias a primera hora de la mañana debido a que una parte importante trabaja en localidades de Álava o La Rioja, la fiesta no decayó. Al contrario. Los niños disfrutaron con sus helados y los mayores del ambiente. Luego todos se unieron. «Nos encantan estas fiestas. Incluso, se hacen cortas», asegura Diana Lourido.